El inevitable acontecimiento de ser

Mayo 19, 2008 · 1 comentario

Abrió la puerta y allí estaba ella, la misma, la de siempre. Tal y como la recordaba.

La dejó pasar sin resistencia. Su visita, aunque en cierto modo esperada, la había desequilibrado por completo y ya que estaba allí la mejor opción era recibirla en el salón e improvisar algún tipo de amabilidad.

Su clon tomó asiento en el sofá más próximo a la terraza, echó un vistazo a la habitación con vistas y la obsevó sin más. La original mantuvo el cruce de miradas y le preguntó distante: “¿A qué has venido?”.

Ella sólo respondió:

“Vengo a conocerte, nada más”.

 

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1 respuesta hasta el momento ↓

  • Lincha y Relincha // Mayo 22, 2008 a 9:14 pm

    A veces uno se siente ajeno de sí mismo.
    Siempre hay algo nuevo que descubrir.
    Uno es un desconocido hasta para uno mismo.
    Y siendo dos… ya ni te cuento…

    Tus letras tristes suenan como gotas de lluvia golpeando contra una ventana.

    Leerte siempre es un placer (y no es por adular, es que ya sabes que somos fans).

    Abrazos dobles.

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