El faro del coche se apagó con el último acuerdo de no recordarnos. La madrugada de septiembre de dos mil cinco. Mi cuerpo se deshizo en otras manos más grandes, otros pasos y otra voz. Fue la madrugada de antes, en la que te reconocí en un encuentro ajeno a tus similitudes.
Cuando supe que era a ti a quien elegía.

6 respuestas hasta el momento ↓
externa // Abril 9, 2008 a 10:54 am
Aquí también te sigo. Bs
Dionisos // Junio 25, 2008 a 12:36 pm
Me alegra discurrir por tantas vertientes, ésta incluida.
Un beso.
Cabaret // Junio 25, 2008 a 9:41 pm
Si acaso fueras el protagonista de estas palabras… si acaso no lo fueras, otro beso
Dionisos // Junio 29, 2008 a 10:47 pm
La verdad es que soy el protagonista de estas palabras. Me alegra que te gusten o, simple y llanamente, te sugieran de alguna manera.
Un beso.
cabaret // Junio 29, 2008 a 11:25 pm
dionisios deja alguna pista donde seguirte! no tienes blog?
Dionisos // Junio 30, 2008 a 6:35 pm
Me temo que no, Cabaret. No tengo blog; pero estamos cerca. La distancia no es problema… a través de esta magnífica “atramenta” sobre fondo blanco…
Un beso.