Cayó el telón y un silencio contundente invadió la sala. Estaban todos, sin embargo, contándose sin palabras su historia. El miedo que habían pasado entre la lluvia, la nieve de ventidós de febrero y los telediarios que comunicaban sentencias inapelables para los inocentes. Las fechas y latitudes que más empañaban su piel.
La función había terminado pero aquel silencio los ataba a los butacones, volvía rígidos sus huesos, exponía el tejido de sus órganos a las miradas del otro. De cada uno. Del aforo completo del local.
4 respuestas hasta el momento ↓
chema // Abril 4, 2008 a 10:57 am
Este es genial, Cabaret, genial…
Un abrazo
Cabaret // Abril 4, 2008 a 11:28 am
gracias chema… mi ánimo no está muy allá. A ver si vuelvo a lo distendido y musical!
chema // Abril 4, 2008 a 12:51 pm
Pues, parece que estamos conectados, ya que yo también ando bastante bajo de ánimo, cansado. Cuéntame un chiste, anda.
cabaret // Abril 4, 2008 a 6:03 pm
un chiste? “y el hombre volvió a la cordura…”